[WEDNESDAY] Cara mia - Chapter 14 - Meiharette (2024)

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Enid colocó las cosas que había dejado caer sin descuido en la mesita de la sala y encendió la televisión, buscando algo mejor que ver que no fueran las noticias. A su lado se encontraba Dedos quien de vez en cuando opinaba sobre los programas que habían en programación.

- ¿Se divierten? - les pregunto.

Enid miró a su lado, mirando a la Addams con una de las camisetas que había elegida en aquella tienda, adjunto a sus ya típicas coletas que no se le miraban nada mal.

| Quizás | - le contestó.

- Se te ve bien - le dijo pero la morena no comprendió - la camiseta - le contestó.

- Oh, eso... - murmuró - no es para tanto - dijo y levantó su mano para mirar su reloj de muñeca - ya es tarde.

- El día se fue muy rápido, lástima - dijo mientras comenzaba a levantarse del sofá.

- ¿Cómo sabes qué ha acabado? - le preguntó y despegó la mirada del reloj, mirando a una incrédula Enid - ahora me toca elegir el lugar dónde cenaremos - le dijo.

Enid sonrió y asintió con la cabeza. La loba apagó la televisión y siguió a la morena, subieron al lujoso auto de la Addams y antes de arrancar...

- Ten - dijo.

Enid, extrañada, tomó el celular de Merlina, mirando que estaba abierta la aplicación "Spotify".

- Puedes torturarme de nuevo - le dijo.

- No fue una tortura - le dijo.

- Hazlo antes de que me arrepienta - fue lo último que dijo antes de encender el auto.

Enid no dijo nada más y buscó su artista favorito, de nuevo: al llegar al auto, después de que Merlina cayera al lago, Enid tomó el mando del volante ya que, según ella, Merlina no estaba en condiciones de conducir y con ello, su mando en la radio no cesó.

- We are the crowd... We're c-comin' out... Got my flash on, it's true... Need that picture of you... It's so magical - cantó.

Merlina sonrío al escuchar a la rubia cantar sin pena alguna. Alguna vez escuchó que cantar frente a otros demuestra confianza y comodidad... Eso le alegraba.

Enid miró a la morena cuando la escuchó tararear... una pequeña risilla salió de sus labios. ¿Realmente era una tortura?

- No da risa - le dijo.

- ¿Qué no da risa? - le pregunto aún con esas pequeñas risillas.

Merlina aparcó el auto y miró directamente a la rubia, sin dejar de mirarla abrió la guantera, tomando cierto objeto.

- ¿Te gusta? - le pregunto con sonrisa socarrona.

- ¡Aleja eso de mi! - exclamó y salió corriendo del auto.

Merlina no alcanzó a reír cuando dejó caer la pelota de entre sus manos para poder salir del auto y correr hacía la rubia, la apartó de la calle, evitando que fuera atropellada.

- ¿Estás bien? - le pregunto.

Enid prestó atención a la morena, sus ojos estaban totalmente abiertos y su respiración era entrecortada, además de sus manos temblorosas. Ella también se había asustado.

- Lo estoy - le contesto.

Merlina dejó salir un suspiró.

- Discúlpame, no quería que pasará esto - le dijo.

Enid se acercó a la morena y la abrazó mientras le daba pequeñas caricias en la espalda.

- No pasa nada, todo está bien - le dijo.

Merlina correspondió, la abrazó y se tranquilizó un poco. No se hubiera imaginado que un auto pasaría a toda velocidad en aquel momento. Al paso de unos minutos se separaron y miraron al frente... Enid palideció.

- ¿Te parece sí entramos? - le preguntó.

Enid asintió con la cabeza acompañado de una sonrisa pero en sus adentros... Quería gritar. Era el mismo restaurante al que la había llevado Dankworth... Ella no le había contado a Merlina que había tenido una especie de "cita" con él aunque, no la contaba como una. ¿Sí alguien la reconocía?

Ambas chicas se adentraron al restaurante, siendo bienvenidas de buena manera por la ya reconocida Merlina Addams.

- ¿Te conocen? - le preguntó.

- Por supuesto. Mi familia y yo somos clientes frecuentes - le contestó.

- Bienvenida, señorita Addams - le dijo uno de los encargados - ¿La misma mesa? - le pregunto.

Merlina simplemente asintió con la cabeza y cuando les indicaron que podrían pasar, tomó la mano de Enid. Ambas caminaron hasta llegar a la mesa y se sentaron, recibiendo un menú de parte de los encargados.

- Esto es demasiado caro - mencionó la rubia.

- No es problema, pide lo que gustes - le dijo.

- Pero...

Merlina tomó su mano delicadamente y la besó, sorprendiendo a la loba.

- Está noche es para disfrutar - le dijo y se levantó de la mesa, colocándose a su lado - veamos, hay lasaña, ensaladas...

Enid sintió un escalofrío al tener tan cerca a la Addams, se sentía nerviosa. Miro de reojo a la morena que le explicaba cada platillo y omitía su precio, inclusive lo tapaba con sus dedos.

- Bien... lasaña y quizás... ¿Jugo? - se preguntó.

- Lo que prefieras - le dijo acompañado de una sonrisa.

- Bien, jugo de uvas - le contestó.

- Excelente - le dijo y volvió a su asiento.

Al poco tiempo, un mesero llegó a la mesa.

- Pato a la naranja y una copa de vino. Y también... Lasaña y un vaso con jugo de uvas - le respondió al mesero, mirando a la rubia que asintió con una sonrisa.

- ¿Pato a la naranja? - preguntó curiosa.

- Debía tener mi venganza - le contestó.

Enid simplemente negó con la cabeza acompañado de una risilla.

- Vaya venganza - dijo.

- Del 100 - le dijo mientras hacía cierta pose con su mano; uniendo su dedo índice con el pulgar, levantando sus dedos corazón, anular y meñique.

Enid no pudo evitar soltar una carcajada que calló al instante, no quería molestar a los otros.

- ¿Por qué paras? - le pregunto.

- No quiero molestar a los demás - le contestó.

- No molestas a nadie, todos hablan como cacatúas - le respondió.

Enid río una vez más, no tan fuerte cómo antes, claro.

Al poco tiempo el mesero llegó con las órdenes de ambas y al poco tiempo se marchó.

- Provecho - se dijeron al unísono, provocando unas pequeñas risillas en las dos.

El tiempo pasó entre pequeñas charlas y unas cuantas risas hasta que una cosa... o quizás dos cosas las interrumpieron; la primera fue el incesante tono de llamada de la rubia que no paraba de resonar.

- ¿Bueno?

- ¿¡Dónde diablos estás!?

Enid retiró el celular de su oreja inmediatamente. Merlina tensó su mandíbula y enterró sus uñas en su pantalón al escuchar la voz de aquella mujer, la exasperaba.

- Estoy con Merlina. ¿Sucede algo?

- ¿Has mirado la hora?

Enid retiró su celular unos cuantos centímetros para mirar la hora e inmediatamente se maldijo. Pasaban de las 10:00 pm.

- No medí el tiempo.

- Sabes la regla. A las 9:00 pm se cierra la puerta y se abre hasta las 9:00 am.

Merlina había escuchado todo y... Era una regla que en su hogar nunca se hubiera permitido... Todos llegaban a la hora que les plazca.

- Lo sé.

- No sé cómo harás, pero a está casa no entras ya.

Fue lo último que le dijo antes de colgar. Enid retiró su celular de su oído y lo guardó en su bolsillo.

- Extraña regla - comentó la morena.

- La olvidaba... Pasó muy rápido el tiempo, ni siquiera me di cuenta de cuando pasaron de las 10:00 pm - dijo acompañado de un suspiro.

Merlina tomó una de las manos de la rubia y la acarició.

- No te preocupes. Puedes dormir en mi cama, yo dormiré en el sofá - le dijo y miró la hora en su reloj de muñeca, poco después levantó su mano, llamando al mesero - la cuenta - le dijo.

Merlina sacó su tarjeta de su cartera y se la entregó al mesero.

- Gracias pero... ¿Cómo crees que dormiría en tú espacio? - le preguntó - yo debería dormir en el sofá - le dijo.

- Eres mi huésped y... - no terminó de hablar cuando alguien la tomó por una de sus trenzas y la jaló, dejándola caer al suelo.

Habíamos dicho que era dos cosas, ¿No?

- ¡Merlina! - exclamó la loba a la vez que se levantó de su asiento.

Merlina reaccionó rápidamente y de un brinco se levantó del suelo, mirando al culpable.

- Maldita ramera, era cierto - le dijo.

- Dankworth... David Dankworth, vaya sorpresa - dijo.

- ¿¡Qué diablos haces con la mujer de mi hermano!? - gritó.

- La verdadera pregunta es... ¿¡Cuándo pararán con esa tontería!? - exclamó.

En un rápido movimiento pateó las rodillas del lobo, dejándolo caer al suelo. A comparación de la Addams, él se quedó en el suelo, adolorido.

- ¿Cuándo van a dejar de ver a las mujeres cómo objetos? ¿Eh? - le pregunto - más les vale dejar ese cuento antes de que se haga realidad su mayor pesadilla - le advirtió.

En ese momento el mesero regresó con la tarjeta de la morena quien la tomó.

- Enid, vámonos - le ordenó.

Enid no lo pensó mucho antes de pasar al lado del lobo tirado y seguir a la morena al estacionamiento. Ambas subieron al auto y emprendieron camino. Ninguna dijo algo, ni siquiera pusieron música. Simplemente disfrutaban del silencio. No era incómodo pero había algo en el que llamaba la atención de la loba:

Había notado cómo la morena tocaba de vez en cuando sus trenzas y hacía una mínima mueca.

Al llegar al departamento de la morena, la dueña del mismo camino hasta la habitación, buscando algo cómodo para la loba. Al encontrar algo fue a la sala dónde la loba se encontraba.

- Ten - le dijo y le extendió el cambio de ropa - el baño está a tú mano derecha.

- Gracias - le dijo la rubia.

Merlina asintió y regresó a su habitación, buscando algunas sábanas.

Enid salió del baño con el pijama oscuro de la morena, cautivando a la misma.

- Te queda bien el negro - le dijo.

- Se me ve terrible - dijo.

- Para nada - la contradijo - por cierto, debajo del lavamanos hay unos cepillos sin usar, puedes usar uno - le dijo.

Enid asintió y se acercó a la morena que acomodaba unas cuantas sábanas en el sofá.

- No es necesario que duermas aquí - le dijo.

- No dejaré que tú duermas aquí - le dijo sin mirarla, siguiendo con su labor.

- Ambas podemos no dormir aquí - le dijo, dejando escapar una sonrisilla.

Merlina no comprendió por lo que miro a la rubia con duda hasta que...

- No quiero invadir tú espacio - le dijo.

- Oh, vamos, no pasará nada más que no sea dormir - le dijo - a menos... Que me estés ocultando algo - agregó mientras miraba de pies a cabeza a la morena, poco después río al ver el notorio sonrojo de la misma.

- No... No ocultó nada - le respondió.

- Entonces, no hay problema - le dijo - andando.

Merlina miró a la rubia dirigirse al baño y en cuanto cerró la puerta del mismo se sentó en el sofá, miró unos cuantos segundos la mesita de la mesa y poco después ocultó su rostro entre sus manos. Eso era mucho para ella.

| ¿No te moverás? | - le pregunto con burla.

Merlina intentó tomar a Dedos pero esté se alejó.

- Desgraciado... Cuando menos lo esperes, despertarás sin cutículas - le amenazó.

Merlina suspiró y tomó sus cobijas, regresando a su habitación... Se recostó sobre su cama y miró atentamente la entrada, nerviosa. Pasaron pocos minutos antes de ver a la rubia entrar por esa puerta... Apagó las luces y se recostó junto a la morena.

- Buenas noches, Merli - le dijo.

- Noches... Enid - le respondió, provocando una pequeña risilla de parte de la rubia.

Merlina cerró los ojos, tratando de no pensar que la rubia estaba recostada a su lado pero... Se sobresaltó al sentir el contacto de la loba, recostada sobre su pecho y abrazando su cintura. Ella tenía demasiada confianza...

Con temor, pasó uno de sus brazos por la espalda de la rubia, aferrada a su cintura.

CARA MIA

Poco a poco abrió sus ojos, divisando poca luz proveniente de una lámpara. En lo primero que pensó fue en la morena por lo que la busco con una de sus manos más sin embargo no encontró nada, miró a su lado sin encontrar a nadie. Restregó sus ojos y se levantó de la cama, fue guiada por un peculiar olor... Provenía de la cocina.

- Oh, ya despertaste - escucho.

Enid miró en dirección a la cocina y no pudo evitar abrir los ojos con fuerza.

- ¿Te gusta? - le pregunto, acompañado de una sonrisa.

- Es... - no tenía palabras - me encanta - admitió.

- Bien, ve a sentarte, el desayuno está listo - le ordenó.

Enid asintió con la cabeza y acató las palabras de la morena, se sentó en uno de los sofás aún impactada.

- ¿Cuándo sucedió? - le pregunto a la pequeña protuberancia.

| Hace dos horas | - le contestó - | quería estrenar unas tijeras | - le dijo.

- Vaya... Se ve... - realmente no tenía palabras.

| Distinta | - completó.

- Además... Se ve hermosa... No le queda mal ese corte - dijo.

Dedos se acercó a la rubia.

| Enid, te gusta mucho Merlina, ¿Cierto? | - le pregunto.

Enid simplemente le dedicó una sonrisa y asintió con la cabeza. No dudaba de ello.

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